18 de enero de 2017

Escapada: "Asturias"


¡Hola bonitos! 😀 Hoy me gustaría poder hablaros un poquito de una escapada que hice el año pasado a Cangas de Onís (Asturias) y, que por supuesto, os recomiendo totalmente. Es otro de los muchos sitios con encanto que tenéis que visitar algún día en vuestras vidas. Fuimos un par de días y lo aprovechamos al máximo explorando cada pequeño lugar, os aseguro que es lo mejor que podéis hacer, no visitéis solo el propio pueblo en sí a lo que tenéis a vuestro alcance, animaros a investigar por rincones más allá del pueblo o el sitio en el que os hospedéis. 


El primer día que llegamos (algo agotados de tantas horas de viaje en autobús desde Madrid), descansamos y fuimos a investigar un poco la zona, sin irnos muy lejos. Cerca se encontraba un pequeño puente que te llevaba al centro del pueblo. 


Conocimos un poco las calles, viendo multitud de restaurantes para decidirnos para alguno para esa noche. Teníamos toda la tarde por delante, y nos decantamos por seguir el paseo hasta que llegásemos al famoso Puente Romano de Cangas de Onís. Se caracteriza por la forma que tiene, alto, grande y empinado y, además, por la pequeña cruz que cuelga del centro. Es un puente bastante precioso y peculiar. Lo bueno es que podías bajar unas escaleritas y llegabas a la zona de piedras donde te encontrabas próximo al río. Era realmente bonito apreciar el río desde ese nivel. Podías incluso subirte a las altas rocas para apreciar aun mejor las vistas del río. 

Enfrente de él, había un pequeño puente plano (a diferencia del otro) donde la gente se paraba para hacer fotos al Puente Romano y, donde se encontraba una valla de verjas en el que estaban haciendo costumbre enganchar un candado con tu pareja o amigos. ¡Claramente yo me uní a esa iniciativa! 😃 En fin, algo realmente curioso fue que desde la perspectiva en la que estabas en la verja viendo el puente, parecía muy poca cosa, pero en el momento en el que llegabas a él era espectacular. Era accesible para la gente, podías cruzarlo y, desde ahí te sentías muy pequeñita. Era una cuestecilla empinada y luego una bajada para cruzar el puente. Desde arriba podía apreciarse las letras de "Cangas de onís" con flores y una pequeña vista del pueblo y las montañas de al rededor.



Quiero recomendaros además, un pequeño mesón para comer muy agradable. Se encuentra justo al lado del puente Romano, de hecho, bajas las escaleritas y tiene una terracita en el césped al lado del río para comer con el puente en frente. Su nombre es tan sencillo como "Mesón puente romano", lo encontraréis fácilmente. Probamos comidas típicas de allí como el cachopo (un filete grandísimo empanado y frito que se trata de dos filetes de ternera y, entre ellos, jamón y queso). ¡Estaba buenísimo! ¡Os lo recomiendo! También podéis probar la fabada y, como no, pedimos una botella de sidra, incluso nos pusimos a escanciarla (aunque no gran cosa, no somos grandes expertos) Pero bueno, al menos lo intentamos. 

En fin, después de comer y reposar un poco la comida, vimos que estábamos junto a una salida del pueblo, ya se había acabado todo lo que visitar ya que es un pueblo pequeño (aunque todavía no habíamos visto toda la zona) pero, vimos como a la que salíamos un poco del pueblo junto a la carretera, había una pequeña colina junto con unas escaleras. Por lo tanto, fuimos a investigar haber que había subiendo la cuesta y más cuesta. Tras seguir un poco el camino, se trataba de una ladera donde había chalets y una carretera que iba subiendo cada vez más. Atajamos por más escaleras que te llevaban arriba y donde apenas había ya casas. Llegamos a una zona (que parecía la más alta) donde llegaba la carretera y había algún que otro chalet, pero todo era campo. Era muy bonito, justo estaba atardeciendo y, como ya sabéis algunos, me encantan los atardeceres. 😍 


Fuimos caminando hasta observar desde lo más alto las vistas del pueblo con sus diminutas casitas y las grandes montañas que lo rodeaban, que eran más altas que de donde nos encontrábamos. ¡ERA PRECIOSO! Nos dimos cuenta entonces que había unos cuantos recintos cerrados con valla donde se encontraban un par de caballos. Disfrutamos un poco del paisaje y de los caballos y ya cuando estaba anocheciendo bajamos de nuevo hacia el pueblo. 

Bajando tooooodas las escaleras que habíamos subido ¡que eran bastantes! Pero todo ello mereció la pena, fue un paisaje realmente bonito. ¿Os lo he dicho ya? Por si no había quedado claro. Pero bueno, imagino que ya todos sabréis que Asturias es una provincia verdaderamente increíble y única por sus paisajes montañosos. Son sitios con ternura que ¡te enamorarán!

Cuando ya era la hora de cenar, dimos otro paseo de noche por las calles del pueblo buscando un sitio que nos llamase la atención. Esta vez nos apetecía una pizzería que había cerca, por lo que nos decantamos por ese sitio. También os lo recomendaría ya que era un sitio baratito con unas pizzas bastante grandes y muuuuuy ricas. Pero, no me acuerdo del nombre, lo sé, lo sé, ¡matadme! Pero estoy segura que si vais encontraréis multitud de sitios muy recomendables, hay bastante donde elegir. Bueno, bonito y barato.

Al día siguiente, íbamos a madrugar para ir a Covadonga, pero se nos pegaron un poco las sábanas y marchamos tranquilamente antes de comer hacia allí. Lamentablemente no contábamos con coche para movernos por allí (gran putada, perdonadme por mi expresión) pero, sinceramente hubiera rentado mucho. Y ahora me entenderéis por qué.

Tuvimos que coger un autobús que nos llevase hasta allí, pero para volver era complicado. Todo iba por horarios, cosa con la que no contábamos. Cuando llegamos a Covadonga, pudimos apreciar la gran Basílica, a la que por supuesto entramos a cotillear un poco. Había unas vistas increíbles, estábamos a una gran altura que ni nos habíamos dado cuenta, entre montañas. Lo malo es que nos hizo un poco de mal tiempo, bueno... realmente bastante, estaba bastante nublado, había llovido... fatal fatal. Pero bueno, a pesar de la niebla, quedaba el paisaje aun así realmente alucinante. Si te asomabas un poco a la valla de al lado de la basílica, daba hasta vértigo de las alturas.


En fin, teníamos pensado ir a visitar los famosos Lagos de Covadonga, uno de los sitios principales que hay que visitar si o sí en el caso de que vayas de escapada a Asturias... pero tuvimos mala suerte. Allí nos explicaron que no había forma de llegar a los lagos, ya que estaba el tiempo fatal y habían cerrado el camino para poder acceder, decían que era peligroso. Así que, desafortunadamente nos quedamos sin verlo. 😭 ¡Lloro mucho!

Pero bueno, como ya era la hora de comer, nos fijamos que había un pequeño bar-restaurante en lo alto de una pequeña colina. No nos desanimamos, ya que había mucho que ver por allí todavía, a pesar de que no pudiésemos ir a los Lagos de Covadonga. (Sigo llorando). Allí, nos consolamos un poco con comida ¡qué remedio! que tiramos de bocadillo/hamburguesa, queríamos algo baratito ya que aún nos quedaba también pagar el autobús de vuelta a donde nos hospedábamos. Era un sitio pequeñito, con una terracita cubierta donde podías apreciar el lugar. Muy encantador, la verdad. Para llegar a él, había que subir unas escaleritas, incluso podías ir por otro caminito rodeado de vegetación. Quedaba todo verde, muy bonito.



Tras la comida, decidimos ver las famosas Cuevas de Covadonga. Para ello, continuábamos el camino (no tiene mucha pérdida) que llevaba a las cuevas y, simplemente seguías el recorrido donde finalmente te llevaba a una capilla que había en lo alto de la cueva, de donde caía debajo una cascada. ¡Era impresionante! También, verás allí La Virgen de Covadonga y la tumba de Don Pelayo (primer rey de Asturias). Muy interesante. En esa misma parte podrás salir a una terraza donde puedes apreciar las cuevas y la cascada desde otra perspectiva.





Desde abajo también se pueden disfrutar las cuevas con su impresionante cascada. No sé porqué tuvimos suerte porque ese día se podía acceder a ellas, acercándose a la cascada y poder hacer las fotografías que quisieras desde cerca

Nos comentaron que casi siempre era imposible acceder debido a la fuerza de la cascada y del nivel del agua. Sin duda, aprovechamos la ocasión. Nos llamó la atención que aun así poca gente se atreviese a acercarse, ya que la gente se quedaba fuera haciendo fotografías. Solamente nosotros y otras pocas personas se atrevieron a adentrarse más para hacer fotos. 

Eso sí, os voy a ser realmente sincera. Nos adentramos los que más para hacer una simple foto y apreciarlo desde cerca, la fotografía quedo muy chula, pero al volverme tenía la cara empapada no, lo siguiente. Parece que no te mojas pero claramente de la fuerza te caía el agua y, a lo tonto, cara calada. Pero nada, que otra vez mereció la pena salir algo mojada por observar la cascada de cerca. Además, tenías que tener bastante cuidado para llegar hasta ahí, por que las rocas resbalaban un montón y era un poco peligroso, pero era accesible siempre y cuando tuvieses un poco de cautela al andar por ellas.

A parte de las Cuevas de Covadonga, se podía seguir explorando por allí un poco más, ya que eso es enorme pero claro, requiere de coche para ir siguiendo la carretera y llegar a los Lagos y demás. Nosotros pasamos por unos puentecillos llenos de vegetación por donde pasaba el río Covadonga del que desembocaba la cascada en la cueva y corría valle abajo. El camino nos llevó a una especie de jardines, muy tranquilos donde seguía el río y resultaban unos pequeños rincones con encanto, como digo yo. Era bastante acogedor y podías disfrutar de un rato de tranquilidad en esos paisajes montañosos ¡Muy recomendable!




Nuestra pequeña excursión nos llevó a lo tonto casi toda la tarde, no podíamos irnos muy tarde ya que había horarios para los autobuses que llegaban allí y volvían a bajarte llevándote al pueblo, siendo el último a tal hora de la tarde. Por lo tanto, vimos un poco más las pequeñas zonas que había por la vegetación y nos marchamos. Pronto llegamos de nuevo al pueblo y, esa noche, cenamos buffet en el sitio en el hotel rural en el que nos hospedamos. Al día siguiente nos esperaba un largo camino de vuelta a Madrid, ya que solo fuimos a pasar el fin de semana (ya lo sé, bastante agotador ir solo un finde e ir tan lejos como es Asturias) pero nos dio el venazo. 

En fin. Qué puedo decir de esta provincia. Me encantó. No puede haber nada más relajante y liberador que irse a un sitio así, con esos paisajes tan increíbles que te dejan sin respiración de la inmensidad que tienen. No sé si habréis ido alguna vez al mismo pueblecito que yo o a esta provincia, pero seguro que entendéis de lo que hablo. Fue una escapada cortita pero muy aprovechada. Aunque eso sí, me faltaron ver mas vaques por ver, pero bueno. 
Fue inolvidable.





¿Te ha gustado? ¿Te interesan los lugares 
con encanto y quieres estar al día?

1 comentario:

  1. Asturias es precioso... Y es ideal para hacer rutas sin duda ^^. a mí me encanta sobre todo ir en otoño o verano.

    ¡Me encantan tus fotografías!

    ¡Un saludín!

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